sábado, 5 de febrero de 2011

Mi vida está preservada


La Biblia nos dice que Jacob recibió una increíble revelación a través de un encuentro “cara a cara” con Dios: “Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; por que dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma” (Génesis 32:39). ¿Cuál fue la circunstancia alrededor de esta revelación? Fue en el punto más bajo, más aterrador de la vida de Jacob. En ese tiempo, Jacob se encontró atrapado entre dos fuerzas poderosas: su suegro Labán quien estaba muy enojado, y su hermano Esaú, hostil y amargado.

Jacob había trabajado más de veinte años para Labán, el cual lo había engañado una y otra vez. Finalmente Jacob se hartó, y sin decir nada a Labán, tomó a su familia y se marchó.

Labán lo persiguió por el Este con un pequeño ejército, listo para matar a Jacob. Pero sólo cuando Dios advirtió a Labán en un sueño de no hacer daño a Jacob, éste dejó que se fuera. Tan pronto como Labán se aparta, Esaú aparece por el Oeste. El también traía un pequeño ejército de 400 hombres, listos para matar a su hermano por haberle robado su derecho de primogénito.

Jacob se encontró en una situación calamitosa, convencido que iba a perderlo todo. Las cosas se veían sin esperanza; pero en esa hora oscura, Jacob tuvo un encuentro con Dios como nunca antes. El luchó con un ángel que muchos estudiosos de la Biblia creen que fue el Señor mismo.

Ahora piense también sobre Job. En su hora más oscura, Dios se le apareció en un torbellino. Y Dios le dio a este hombre una de las revelaciones más grandes de sí mismo como nunca lo ha hecho con ningún otro ser humano.

Dios llevó a Job al cosmos, luego a las profundidades del mar. El lo guió a los secretos mismos de la creación, y Job vio cosas que ninguna persona había visto. A él se le mostró la gloria misma y la majestad de Dios. Job emergió de esa experiencia alabando a Dios, diciendo, “Yo sé ahora que tú puedes hacer cualquier cosa, Señor. Me arrepiento por haber cuestionado tus decisiones. Yo veo que todas las cosas están bajo tu control y dirigidas por tu gracia. Tú tenías un plan todo el tiempo, pero ahora yo actualmente te he visto con mis ojos” (ver Job 42:2-5).

Algo maravilloso sucede cuando nosotros simplemente confiamos. Una paz viene sobre nosotros, capacitándonos para decir, “No importa lo que salga de todo este problema. Mi Dios tiene todo bajo control. No tengo que temerle a nada.”


David Wilkerson

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