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domingo, 19 de diciembre de 2010

Los teólogos de las falsas doctrinas


Tiemblo cuando leo en las Escrituras que en los últimos días Satanás va a entrar en la iglesia haciéndose pasar como un ángel de luz. Va a tomar a ministros quienes, en un tiempo, tenían el toque de Dios y los va a transformar en Ángeles de luz para que se conviertan en sus herramientas de engaño. Esto es aterrador. Esto me lleva a caer de rodillas ante la presencia de Dios debido a tales falsos y engañadores teólogos y curas, y pienso en muchos Torres Queirugas que se hacen pasar como apóstoles de Cristo. No es maravilla pues aun Satanás se transforma en “ángel de luz”. Por tanto, no es de sorprenderse si los ministros también se hacen pasar como si fueran ministros de justicia, cuyo fin será conforme a sus obras.

Pablo dijo que ellos iban a gloriarse en la carne, en su grandeza, en sus números, en su influencia y en su relevancia. Ellos se iban a jactar que son contemporáneos, en que existe un evangelio que se encuentra fuera de moda y que ya no satisface más las necesidades humanas. Que se gloriarían en la aceptación del mundo. Jesús advirtió: “Guardaos de los falsos profetas que vienen a vosotros con vestido de oveja, pero por dentro son lobos rapaces” (Mateo 7:15). El contexto de esa advertencia fue: “Porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” (v.14).

Su advertencia fue para estar alertas de los lobos que dirían que la puerta en realidad la puerta no es tan estrecha después de todo –ellos vienen y se hacen pasar como ovejas sumisas. Jesús puso su dedo sobre la llaga: la ambición –lobos ambiciosos y salvajes. En el griego significa “hambrientos por el reconocimiento y rápida gratificación, crecimiento rápido”.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Entrevista a Torres Queiruga en Irimia



En una entrevista en la revista Irima Torres Queiruga confía en que no va a ser castigado y declara: “Creo que o claro contraste entre a ameaza e os apoios reforza o que dixen antes. No fondo, está aquel malentendido oficioso. Teño a esperanza de que ese enguedello, que considero absolutamente inxustificado, se apague por si mesmo”


http://irimegos.wordpress.com/2010/12/07/o-relato-sobre-un-deus-realmente-bo/mo e acabe dunha vez.


De la homilía del Santo Padre quiero rescatar un párrafo que a muchos, por lo menos a mí, nos confirma que estamos en el buen camino:

“Tu vara y tu cayado me sosiegan”: el pastor necesita la vara contra las bestias salvajes que quieren atacar el rebaño; contra los salteadores que buscan su botín. Junto a la vara está el cayado, que sostiene y ayuda a atravesar los lugares difíciles. Las dos cosas entran dentro del ministerio de la Iglesia, del ministerio del sacerdote. También la Iglesia debe usar la vara del pastor, la vara con la que protege la fe contra los farsantes, contra las orientaciones que son, en realidad, desorientaciones. En efecto, el uso de la vara puede ser un servicio de amor. Hoy vemos que no se trata de amor, cuando se toleran comportamientos indignos de la vida sacerdotal. Como tampoco se trata de amor si se deja proliferar la herejía, la tergiversación y la destrucción de la fe, como si nosotros inventáramos la fe autónomamente. Como si ya no fuese un don de Dios, la perla preciosa que no dejamos que nos arranquen. Al mismo tiempo, sin embargo, la vara continuamente debe transformarse en el cayado del pastor, cayado que ayude a los hombres a poder caminar por senderos difíciles y seguir a Cristo.

A ver si lo que ha dicho el Papa les queda bien grabado a Queiruga y a Segundo Pérez López. Los que nos acusan de faltar a la caridad cuando pedimos que se discipline a los que propagan la herejía y todo tipo de error doctrinal y moral.

Espero que no haya visto mucha gente la entrevista de Segundo Leonardo Lopez a Queiruga . ¿Para qué seguir encumbrando a quien no deja de hacer daño presentándose como teólogo católico si está completamente apartado de la fe?

Segundo Lopez es un buen sacerdote y un teólogo de cabeza. Podría haber hecho un servicio a la verdad interrogando a Queiruga sobre sus incoherencias y los errores teológicos de esta y del resto de sus obras. Una oportunidad perdida, qué lastima.

Me vienen a la memoria las palabras del entonces Cardenal Ratzinger, en el Vía crucis del 2005, refiriéndose a los sufrimientos de Jesús: ¡Cuántas veces se deforma y se abusa de su Palabra! ¡Qué poca fe hay en muchas teorías, cuántas palabras vacías! ¡Cuánta suciedad en la Iglesia y entre los que, por su sacerdocio, deberían estar completamente entregados a él! ¡Cuánta soberbia, cuánta autosuficiencia!

Deberíamos recordar, como hace el Papa en la última exhortación apostólica, citando a Santo Tomás, que sin fe no hay teología. Se podrán escribir miles de páginas, pero eso no es teología católica: También la letra del evangelio mata si falta la gracia interior de la fe.

Espero que recapaciten los dos, y si no que se alce la voz clarificadora de los pastores de la Iglesia en Galicia que pongan fin a la bufonada de ese aprendiz de teólogo que bastante cizaña lleva ya esparcida con sus sandeces.
Pienso que a estas alturas todo el mundo sabe quién es Queiruga, lo que piensa y lo que dice. Los obispos también lo saben. Y saben perfectamente a quién tienen al frente del programa de la Iglesia en la televisión pública gallega. No me vale la teoría de que es cosa del arzobispo. No hay arzobispo que pueda imponer su voluntad en contra del criterio de la totalidad de lo sufragáneos cuando lo que está en juego es el buen nombre de toda la Iglesia en Galicia. Basta con que llamen a Roma y cuenten lo que pasa.

En fin, sería mejor que Queiruga saliera de la Iglesia Católica si no cree en ni una palabra de lo que enseña y forme su propia secta. Si se arrepiente no se preocupe ¡que todos le acogeremos como a un hermano! Pero en serio... Y si no quiere salirse, al menos deje de enseñar... Ya Cristo nos advirtió contra los falsos profetas...

Y como dijo San Pablo: "Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema".

jueves, 9 de diciembre de 2010

Desde Florida para Torres Queiruga y Segundo López




" Mi amigo el escritor Alejandro Roque viendo la poca sustancia con que dos supuestos teologos se autoproclaman tales--al ver el el articulo publicado sobre Torres queiruga y Segundo López. Me ha enviado desde Florida el siguiente escrito parte de su libro "¡Tierra, Tierra!, oye palabra de Yahweh", el cual se puede descargar gratuitamente en la pagina http://profeciasyteologia.blogspot.com. para que la lámpara de estos hombres que dicen saber de nuestro Dios no permanezca tan perdida, opaca y apagada en la profunda ignorancia que muestran, y puedan un dia llegar a alcanzar la verdadera salvacion, y el conocimiento del Creador."
Cuarenta años sin aceite Celestial
“Mas ciertamente vivo yo, y mi gloria hinche toda la tierra. Que todos los que vieron mi gloria y mis señales que he hecho en Egipto y en el desierto, y me han tentado ya diez veces, y no han oído mi voz. No verán la tierra de la cual juré a sus padres: no, ninguno…andarán…en el desierto por cuarenta años…Conforme al número de los días, de los cuarenta días, en que reconocisteis la tierra, llevaréis vuestras iniquidades cuarenta años, un año por cada día; y conoceréis mi castigo. Yo Yahweh he hablado, así haré…”
(Números 14: 21-23, 31-35)

Así ocurrió durante 40 días. Dios envió a través de Moisés a un representante por cada tribu, para examinar y que vieran con sus propios ojos, la tierra de abundantes frutos y bendiciones que Dios estaba a punto de entregarles; sin embargo, pronto perdieron la fe en Dios, al ver a los altos y fornidos moradores de Canaán, cundiéndose de temor y miedo, que seguidamente transmitieron a la turba del pueblo.

La congregación de Israel—plagada de ese miedo—comenzó a quejarse, rebelándose contra Moisés y Dios; no bastándole el privilegio único en la historia, de haber presenciado tantos milagros en Egipto y durante los días que llevaban en el desierto; incluyendo el cruce del Mar Rojo, en medio del agua, por donde caminaron en seco, evitando el ataque y matanza devastadora que habrían sufrido si el ejército del faraón los hubiera alcanzado (Ex 14: 27-31).

El Señor les atribuye que por tal falta de fe en la promesa divina, no entrarían inmediatamente a poseer la tierra, sino que un año por cada día que la inspeccionaron—40 años, v.33-34—peregrinarían en el desierto hasta tanto que esa generación sumamente rebelde (v.21-23) dejara de existir. Serían sus hijos los que entrarían a poseer la tierra, una vez que transcurrieran los cuarenta años.

Israel tuvo que peregrinar cuarenta años en un desierto (Jos 5:6) que podían haber cruzado en solo días.

A veces en nuestras vidas somos rebeldes a los consejos de Dios, y finalmente segamos en angustias que duran años para zurcirse. En la parábola de Las diez vírgenes (Mt 25:13) —y refiriéndose al regreso de Jesús—vemos como cinco de las vírgenes que se preparaban para recibir al esposo eran sabias y prudentes. Las otras cinco eran fatuas, confiando en su propia prudencia, y no en aquella que proviene del Creador.

Las prudentes tomaron aceite de reserva para sus lámparas, en caso que el esposo—por su autoridad soberana—decidiera alargarse un poco en su regreso (como es el tiempo que estamos viviendo ahora), y las fatuas sencillamente confiaron en su autosuficiencia. Llegó la hora del sueño, de la espera cotidiana, hasta que de pronto apareció el esposo, entre trompetas y jubilosos clamores, ya tarde en la oscura noche; sin embargo, las lámparas de las primeras cinco vírgenes prudentes eran las únicas ardiendo, porque tenían aceite y luz de reserva, guiándolas hasta donde se encontraba la entrada al aposento del esposo. Las fatuas quedaron en la oscuridad, sin encontrar la puerta de entrada a las bodas, y se quedaron afuera; olvidadas en un mundo tenebroso, desalentadas y sin luz.

Igualmente Jesús, el esposo de la parábola, vendrá a la hora que no esperas. ¿Está tu lámpara prendida? ¿El aceite de la palabra de Dios arde en tu espíritu cada día? No hagas como Israel cuando Dios le envió a inspeccionar la tierra prometida y por miedo a la muerte perdió la esperanza de llegar a verla; sino que levántate—sin temor—enciende tu lámpara; sé parte de las cinco prudentes, y no os ocurra como dice el pasaje de la parábola, que cuando las otras cinco vírgenes fatuas finalmente creyeron encontrar la puerta a las bodas y pidieron ser autorizadas a entrar, ocurrió que imploraban “diciendo, Señor, Señor, ábrenos. Mas respondiendo él dijo: De cierto os digo que no os conozco. Velad pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del hombre ha de venir”.

Sabemos el tiempo, pero no el día ni la hora; por tanto, amigo lector, velad. Sal de la cuarentena de tu desierto y enciende tu lámpara espiritual, hasta que arda e ilumine tu andar, y puedas entrar en el reino prometido.


Alejandro Roque Gonzalez , 2010.


http://profeciasyteologia.blogspot.com/2010/02/cuarenta-anos-sin-aceite-celestial.html

martes, 7 de diciembre de 2010

Lamentable entrevista de Segudo Lopez a Torres Queiruga, mientras los obispos siguen callados



Infocatolica/cristoesliberacion
Luis Fernando Perez Bustamante
Por si no lo sabían ustedes, la Iglesia Católica en Galicia tiene un programa, “A sentinela”, en la televisión pública autonómica. Habrá que decir que no es cosa buena que alguien confunda dicho programa con la revista de los Testigos de Jehová en portugués, que también se llama “A Sentinela” (La Atalaya en castellano). Ahora bien, también hay que decir que de la misma manera que uno encuentra herejes y herejías en “A Sentinela” de la Watchtower, igualmente te puedes encontrar con algún hereje soltando herejías en “A Sentinela” de la Iglesia Católica en Galicia.

Sin ir más lejos, el pasado 28 de noviembre apareció el insigne sacerdote y teólogo heterodoxo, D. Andrés Torres Queiruga. Este señor ha escrito un libro al que ha titulado “Repensar el mal", que supongo sigue en la línea de su “Repensar la resurrección". Recordemos que el “repensamiento” de la resurrección de Cristo le llevó a Queiruga hasta la curiosa tesis de que Cristo en realidad, no resucitó como la Iglesia ha enseñado siempre -es decir, su cuerpo resucitado abandonó la tumba donde fue enterrado-, sino que sólo lo hizo en el corazón de sus discípulos. Teoría muy poética pero que se da de tortas con el relato de los evangelios y con el magisterio.

Todo ello no impide a D. Segundo Pérez López, profesor del Instituto Teológico Compostelano, entrevistar en “A Sentinela” al propio Queiruga. Es más, empieza la entrevista asegurando que para él es un privilegio hacer tal cosa. Más adelante asegura que el nuevo libro es una obra magnífica, con mucha bibliografía.


Por el contrario, según lo que dice Queiruga en la entrevista, no es un juicio temerario esperar que su “repensamiento” sobre el mal sea similar a su “repensamiento” sobre la resurrección, de forma que al mal se le llame bien, que la doctrina del pecado original quede pisoteada y que el castigo divino sobre el mal y el infierno se vea reducido a una mera cuestión temporal, no eterna.

En la entrevista asegura, por ejemplo, que no puede haber un mundo finito en el que no exista el mal y descarta la posibilidad de que hubiera existido alguna vez el paraíso del que habla el Génesis. Es decir, en vez de aceptar que la Revelación cristiana enseña que Dios creó el mundo perfecto y sin mal, y que todo género de males y la muerte entra en el mundo por el pecado de los primeros padres (Adán y Eva), pues el teólogo da por hecho que el mal es consustancial a la propia existencia del mundo. Queiruga asevera que preguntarse por qué Dios no hace mundos perfectos es como preguntarse por qué no hace círculos cuadrados. O sea, a freír espárragos Gen 1,31: “Vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien“. Es más, llega a decir que es correcto hacerse la pregunta: “Si no puede existir un mundo sin mal, ¿por qué crea Dios el mundo?". Y es que, como cualquiera que lea el Catecismo puede entender, no es lo mismo aseverar que Dios creó un mundo donde el mal pudiera hacerse presente a asegurar que Dios creó el mundo con el mal ya dentro porque no le quedaba más remedio. ¿Y por qué permite siquiera la existencia del mal? Pues me fío de San Agustín: “Porque el Dios Todopoderoso… por ser soberanamente bueno, no permitiría jamás que en sus obras existiera algún mal, si El no fuera suficientemente poderoso y bueno para hacer surgir un bien del mismo mal” (S. Agustín, enchir. 11, 3).

Al hablar del infierno, como cabía esperar, Torres Queiruga desvaría. Por ejemplo, asegura, sin que le tiemble la voz lo más mínimo, que Dios jamás castiga, pues sólo sabe amar. Y dice además que como toda persona tiene algo de bien en el fondo de su ser, Dios aprovechará ese bien para salvarla. O sea, señores, salvación para todos en base al bien que todos, aunque en muchos sea muy oculto, tienen. Descarta, por supuesto, la idea de un infierno eterno como lugar de castigo, pues según él es contrario al designio creador de Dios.

El entrevistador, que como dije es un profesor del Instituto Teológico Compostelano, acaba la entrevista recomendando leer el libro donde Queiruga expone de forma más exhaustiva los errores teológicos que ya he señalado.

Y bien, ¿qué podemos hacer los fieles que creemos aquello que el Catecismo enseña, cuando vemos que la propia Iglesia ofrece el espacio de sus programas televisivos para la exposición de doctrinas no conformes al magisterio? ¿Alguien me puede responder a esa pregunta no ya desde la fe sino desde el mero sentido común?

¿A quién tenemos que reclamar?, ¿ante quién tenemos que apelar, señores obispos de la Iglesia en Galicia?, ¿qué piensan hacer ustedes ante esto?, ¿hasta cuándo hemos de soportar los fieles las consecuencias de su inacción? ¿de verdad creen que esto no causa un profundo daño a la fe de muchos?

Basta ya, señores obispos. Basta ya. El solucionar ese mal no es deber ni tarea de los seglares. A nosotros no se nos ha dado autoridad para acabar con los falsos maestros. Tenemos, como mucho, el derecho y el deber de apelar a ustedes para que cumplan con su obligación. Pero si no la cumplen, vuelvo a preguntar: ¿a quién acudiremos?, ¿a Roma?, ¿quizás mejor a Dios Todopoderoso, ante el que todos hemos de dar cuenta por el cumplimiento de nuestras obligaciones?

http://infocatolica.com/blog/coradcor.php/1012070139-apelo-publicamente-a-los-obis

agalega.info - Videos das noticias dos informativos da TVG

viernes, 3 de diciembre de 2010

D. Julian Barrio, ¿hasta cuando va a permitir las herejías de Torres Queiruga?


Una de las máximas de todos los teólogos que apoyan a Torres Queiruga consiste en llamar fundamentalistas a los que no les reimos sus gracias. Es decir, aquellos que creemos que las aguas del mar se abrieron para dar paso al pueblo de Israel que huía del faraón, aquellos que confesamos que Cristo nació de una virgen, aquellos que sostenemos que los evangelios de la infancia no son ahistóricos, aquellos que enseñamos que el Señor hizo verdaderamente milagros y expulsó demonios y aquellos que sostenemos, como san Pablo, que si Cristo no resucitó, vana es nuestra fe, somos en realidad una panda de integristas que infectamos al pueblo de Dios con la fe del carbonero.
¿En qué cree el señor Queiruga? En un Cristo falso, hecho a imagen y semejanza de su mente tenebrosa, influenciada por ese espíritu mundano que reniega de lo sobrenatural. En vez de ser luz del mundo, si es que alguna vez lo fue, colabora para que el mundo -en el sentido bíblico del término- contamine su fe. Y no sólo se permite que su fe sea destruida, sino que se han convertido en un agente activo de la destrucción de la fe de los muchos necios que siguen sus erróneas enseñanzas. A ellos se les puede aplicar perfectamente las siguientes palabras de Cristo: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y, cuando llega a serlo, le hacéis hijo de condenación el doble que vosotros!“. Hipócritas son, porque no creyendo en el evangelio, pretenden que su fe adúltera es en realidad adulta. Y malditos son los teólogos que apoyan a Queiruga por crear escuela, por hacer discípulos entre fieles que prefirieron abandonar la fe de sus padres para creer en sus mentiras.
Más grave que la existencia de estos teólogos fabricantes de agnosticismo y ateísmo pseudo-cristiano me parece el hecho de que muchos de ellos campen libremente por los prados en los que se alimenta el rebaño de Cristo sin que los obispos hagan nada. Tenerles dentro de la Iglesia es como permitir la presencia de prostitutas y chaperos en una casa de castidad. Es como pretender que tus hijos adolescentes venzan en su batalla contra las hormonas al mismo tiempo que les animas a ver pornografía en la televisión o el ordenador. Que haya herejes es normal. Que los obispos les dejen en paz en nombre de una falsa caridad pastoral no sólo no es normal, sino que supone una traición en toda regla a Cristo y a sus fieles. Una traición por la que tendrán que rendir cuentas a Dios los responsables de la iglesia en Galicia. Y es que no sólo se traiciona a Cristo dándole un beso en su mejilla por treinta monedas de plata. También se le pisotea dejando que su mensaje sea entregado adulterado por estos teólogos a quienes necesitan de la pureza del evangelio para ser salvos.
LA HORA DE LA GRAN APOSTASÍA HA LLEGADO. SE ESTA REALIZANDO CUANTO HA SIDO PREDICHO POR LA SAGRADA ESCRITURA, EN LA SEGUNDA CARTA DE SAN PABLO A LOS TESALONICENSES.
SATANAS , MI ADVERSARIO, CON ENGAÑO Y POR MEDIO SU ASTUTA SEDUCCIÓN, HA LOGRADO DIFUNDIR POR DOQUIER LOS ERRORES, BAJO LA FORMA DE NUEVAS Y MÁS ACTUALIZADAS INTERPRETACIONES DE LA VERDAD, Y HA LLEVADO A MUCHOS A ELEGIR CONSCIENTEMENTE Y A VIVIR EN EL PECADO, EN LA ENGAÑOSA CONVICCIÓN DE QUE ÉSTE YA NO ES UN MAL Y HASTA QUE ES UN VALOR Y UN BIEN.
HAN LLEGADO LOS TIEMPOS DE LA GENERAL CONFUSIÓN Y DE LA MÁS GRANDE TURBACIÓN DE LOS ESPÍRITUS.
ESTA GRAN APOSTASÍA SE DIFUNDE CADA VEZ MAS TAMBIÉN EN EL INTERIOR DE LA IGLESIA CATÓLICA.
LOS ERRORES SON ENSEÑADOS Y DIFUNDIDOS, MIENTRAS QUE CON TANTA FACILIDAD SON NEGADAS LAS VERDADES FUNDAMENTALES DE LA FE, QUE EL AUTÉNTICO MAGISTERIO DE LA IGLESIA SIEMPRE HA ENSEÑADO Y DEFENDIDO ENÉRGICAMENTE CONTRA CUALQUIER DESVIACIÓN HERÉTICA. LOS EPISCOPADOS MANTIENEN UN EXTRAÑO SILENCIO Y NO REACCIONAN MÁS.
Para teólogos como Queiruga es la advertencia del apóstol san Pablo:

Me maravillo de que tan pronto, abandonando al que os llamó a la gracia de Cristo, os paséis a otro evangelio. No es que haya otro; lo que hay es que algunos os turban y pretenden pervertir el Evangelio de Cristo. Pero aunque nosotros o un ángel del cielo os anunciase otro evangelio distinto del que os hemos anunciado, sea anatema.
(Gal 1,6-8)

jueves, 2 de diciembre de 2010

Segundo Lopez; otro defensor de Queiruga que se puede quedar al desnudo sin moral ni juicio justo

El señor Segundo Lopez, Quien fue director del seminario de Mondoñedo y ahora profesor del instituto teológico compostelano también se nos descuelga como avalista de Torres Queiruga. En el video que podran ver a continuación Segundo López comienza alabando la gran obra de Queiruga…
Yo al contrario que D. Segundo Lopez pienso que el teólogo gallego es un hereje absoluto, pero ese pensamiento mío no vale nada. Parece que el susodicho está siendo objeto de estudio sobre su ortodoxia que no soy yo solo quien lo pone en duda.
Y el señor Queiruga afirma en el video que Dios no castiga y que todo el mundo se va a salvar porque todos tenemos una parte buena y una mala. Que no olvide el señor Queiruga que Dios Reprende a sus hijos y que la final habrá un juicio. Dios es misericordia, pero tambien es justicia

Nuestros Obispos gallegos no deben de olvidar que defender la verdad es también un servicio de primer orden al alma del propio implicado.
Bastaría con que uno de nuestros obispos diera el paso adelante, sin temor incluso a enfrentarse a quienes miran para otro lado. El bien de los fieles está por encima de diplomacias episcopales. Pero de no ser ellos, que lo haga la Santa Sede.


para estos dos Teólogos:

"Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar, pues aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado; y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor ni desmayes cuando eres reprendido por Él, porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, no hijos. Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos? Y aquellos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero este para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad. Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que por medio de ella han sido ejercitados. Por eso, levantad las manos caídas y las rodillas paralizadas, y haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado" (Hebreos 12: 3 -13).
De acuerdo con el autor inspirado del libro de Hebreos, nuestro Padre celestial disciplina a sus hijos. Si no fuéramos disciplinados por Dios, esto indicaría que no somos sus hijos. Por lo tanto necesitamos estar advertidos y ser sensibles a la disciplina. Algunos que dicen ser cristianos sólo se enfocan en las bendiciones y la bondad de Dios, interpretando todas las circunstancias negativas como ataques del Diablo sin ningún propósito divino. Esto puede ser un gran error si Dios está tratando de traerlos al arrepentimiento por medio de su disciplina.
Continua diciendo el señor Queiruga que todo el mundo se va a salvar porque todo el mundo tiene una parte buena y otra mala y que dios va a mirar la parte nueva, pero que no se olvide el señor Queiruga que El arrepentimiento no consiste sólo en sentirse triste por las acciones pecaminosas. Para que haya verdadero arrepentimiento, debe uno volverse del pecado. En Lucas 16:19-31 observamos que el hombre rico en el infierno clamaba que el tuvieran lástima. Estaba profundamente triste, pero ya era demasiado tarde para arrepentirse. Quienes no se arrepienten ahora algún día llorarán y se lamentarán (Mateo 13:42,50; Lucas 13,28). Llegará el día cuando clamarán a las rocas y las montañas que los cubran para esconderlos del juicio divino (Apocalipsis 6: 16-17) porque no estuvieron dispuestos a volverse de sus pecados. La tristeza sin un genuino cambio de voluntad y corazón sólo conduce a la desesperación. Pero el arrepentimiento verdadero, o la tristeza piadosa que conduce a la salvación (2 Corintios 7:10), envuelve un cambio de voluntad y corazón. El arrepentimiento verdadero abre de par en par las puertas de la misericordia y el perdón divinos.
Desde el momento inicial de la primera predicación evangélica hasta el “Día de la consumación”, los cristianos no podrán perder puntada. Aquí vuelve a insistir en su idea prmigenia –expuesta a los de Tesalonica- de que la consumación final no es algo que vendrá porque sí, bajo del cielo, en absoluta discontinuidad con este esfuerzo que realiza el hombre en los limites de su vida humana.
Para desarrollar esta idea pablo mezcla dos metáforas: “construcción y “siembra”:

“Yo planté Apolo regó, pero ha sido Dios el que ha hecho crecer: y así, lo que cuenta no es el que planta ni el que riega, sino el que hace crecer. Dios.
El que planta y el que riega es lo mismo; eso sí, cada uno recibirá su salario a la medida de su trabajo. Porque somos compañeros de trabajo al sevicio de Dios. Vosotros sois la granja de Dios, la construcción de Dios” (3, 6-9).

No obstante, no crean los corintios que este esfuerzo evangelizador, que tiene mucho que ver con esta realidad mundana evolutiva, basta que se realice con buena voluntad, suficiente para obtener un salario por el esfuerzo realizado. Ni mucho menos. Hace falta “construir” seria y objetivamente. La labor cristiana en el seno de la Historia tiene que producir una realidad final “escatológica”, que sea algo estable.
Se trata de la segunda edición de la humanidad. En el último capítulo de su “carta”, Pablo describirá todo esto con pelos y señales, refiriéndose a la resurrección final, a la “parusía” de Cristo y ala inauguración del reino de Dios.
De todo este trabajo, realizado en el seno de la Historia, Habrá un examen final, o sea cuando la Historia se convierta en reino de Dios. Este examen final es llamado por Pablo el “Día del Señor”. En este examen final se atenderá primariamente a la consistencia objetiva de la obra realizada. Será dice Pablo como el fuego, que, al sobrevenir inesperadamente a algún edificio, pone de manifiesto su solidez:

“ Con la gracia que Dios me ha dado, yo, sabio arquitecto, he echado el cimiento: y otro es el que construye encima. Pero ¡atención a cómo cada cual construye por encima! Cimiento, nadie puede ya poner otro que el puesto: Jesucristo. Y si sobre este cimiento se construye a base de oro, plata, piedras preciosas, madera, heno o caña, la obra de cada uno quedará al descubierto; pues el día del juicio la pondrá en evidencia, porque se manifestará en forma de fuego, y el fuego mismo verificará la calidad de la obra de cada uno. Si la obra construida por uno subsiste, éste recibirá el salario; si la obra de alguno se quema, se quedará sin ella; él, sí se salvará, pero como entre llamas (3, 10-15)


He aquí un cuadro claro. El Señor Queiruga y Señor Segundo, deberían saber que Todo creyente comienza a levantar su edificio sobre Jesucristo, el fundamento, cuando lo recibe como Señor y Salvador. Los materiales para su edificio toman forma de sus actividades, de sus actitudes, preferencias, prioridades, madurez, carnalidad, carácter cristiano o falta del mismo, cosas que hace que afectan a Dios y a él mismo, doctrina, uso de sus finanzas, mayordomía de sus bienes y de su tiempo, palabras, hábitos, motivaciones, calidad de su servicio a sus semejantes etcétera.
La lista parece interminable. Todos los días escogemos materiales y añadimos a la estructura. Pero llegará para nosotros el momento de la inspección. El examen de lo que hemos edificado será tan severo que el apóstol lo compara como con fuego.
Toda construcción inútil, descuidada, desemejante a Cristo, egoísta y carnal será rápidamente consumida. Algunos creyentes hacen uso tal de sus vidas, que cuando sus obras sean probadas, nada quedará. Sus obras serán sin recompensa. Será como si nunca hubiesen edificado sobre su salvación. Otros experimentaran pérdida pero hallarán que el fuego es impotente para consumir lo que permanece de auténticas obras. Esos serán recompensados. ¡Y qué mejor recompensa que saber que edificamos sabiamente sobre el fundamento que nuestro bendito Señor proveyó para nosotros a costa de su propia vida!
A decir verdad, toda porción de las Sagradas Escrituras que explica cómo desea Dios que viva el creyente, formará parte de la evidencia cuando comparezcamos ante el tribunal de Cristo. Así lo indican pasajes tales como Colosenses3, Romanos 14y 1 Corintios 4:1-5. Y es probable que nos preguntemos: ¿Y esto, dónde me coloca a mí? ¿qué debiera hacer yo?.

En primer lugar, no debe sorprendernos que una tan costosa salvación confiada en manos del hombre exija hacer cuentas. Leamos las parábolas del Señor y pensemos en ellas.¿cuántas de ellas se refieren a siervos a quienes se les encomendaron responsabilidades, y eventualmente se presentaron al Señor para rendir cuentas? Debemos plantearnos la siguiente pregunta: Esta reseña escritural del tribunal de Cristo, ¿ nos hace más conscientes de nuestra responsabilidad por haber recibido una salvación tan grande?
En segundo lugar, se infiere claramente de las Sagradas Escrituras, que el creyente que tiene clara conciencia del futuro tribunal de Cristo, puede efectuar cambios en las prioridades de su vida, que harán que el “examen” le sea más favorable. Por ejemplo, consideremos cuidadosamente el mensaje en Corintios 11: 31,32: “Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados; más siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo”.
Podemos examinar nuestras vidas en preparación para el futuro juicio. Podemos cambiar actitudes, revisar motivaciones, y dirigir nuestras energías hacia las cosas que importan mucho a los ojos de Dios. Y sobre todas las cosas, podemos permanecer abiertos al Espíritu Santo, que nos guiara a una vida de servicio fructífera y espiritual.
En una palabra señor Queiruga, no basta la “buena intención”. Es necesaria la eficacia objetiva: Si al final de la Historia todos los “constructores” hubieran sido únicamente hombres de buena fe, pero objetivamente equivocados, la Historia nunca se convertiría en reino de Dios. El hecho de que el “constructor” de caña o de heno se le “salve” personalmente, teniendo en cuente su “buena fe”, no quiere decir que él haya contribuido a la madurez parusíaca del acontecer evolutivo de la humanidad en el mundo.
Desgraciadamente, una cierta “moral” cristiana, de ámbito casi puramente intimista, ha subrayado tanto la supremacía de la buena intención, que ha hecho posible el que los cristianos no se preocupen por la eficacia objetiva de los acontecimientos que van tejiendo la trama de la Historia, y que sólo hayan dedicado a examinar su propia “buena fe”. Esto ha hecho posible la monstruosidad de la convivencia pacífica de una Iglesia espiritualista con las más duras estructuras opresivas y represivas: al cristiano le basta con la “buena intención”: ¡allá los que se dedican a la cosa pública!
En una palabra: según esta concepción, el cristiano es en cierto sentido responsable de la marcha del contexto cósmico, del que ha emergido y en el que se desenvuelve la vida:

“Todo es vuestro: Pablo, Cefas, el mundo, la vida, la muerte, el presente, el futuro. Todo es vuestro. Eso sí, vosotros sois de Cristo; y Cristo de Dios” (3,21-23)
Así pues la vida contemplativa y de oración no puede nunca ser un pretexto para estar completamente desinformado de la realidad histórica que rodea al contemplativo y al orante.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

El Padre Fabio de Melo y Torres Queiruga


Repensar la resurrección es uno de esos libros polémicos que muestran otra forma de pensar y de vivir el cristianismo. Este libro aborda la cuestión de la resurrección, pero no de la forma clásica como el cristianismo viene afirmando a lo largo de los siglos. Para Torres Queiruga Cristo resucitó sin cuerpo y sin espíritu. Según él basta con leer las Sagradas Escrituras para darse cuenta de esto. Este libro es polémico y sufrió severas criticas de la iglesia oficial. Publicar algo así es un sacrilegio. Para el autor todas las religiones son verdaderas y constituyen por eso mismo caminos de salvación, para los que buscan vivir la fe de forma honesta.

Es curioso que tenga que venir de Brasil la luz. Precisamente del país que fue la cuna de la teologia de la liberación y de la preocupacion por los humildes nos llega la voz de un sacerdote que cuida realmente de su grey. Ve las orejas al lobo, en este caso uno -Torres Queiruga- que ya lleva demasiado tiempo adornándose con el título de teólogo católico, y aclara que no tiene nada de católico, sino justo todo lo contrario. Y cumple con el deber del Magisterio, que es salir en la defensa de los sencillos.

No es de recibo que alguien socave impune y sistemáticamente los cimientos de la fe católica sin que se escuche la voz del Buen Pastor. Es triste que en su propia tierra hayan dejado crecer en silencio durante tanto tiempo esa profusión de cizaña. Ahora viene este sacerdote a darnos un ejemplo de lo que debe hacer un buen pastor. Desenmascara al lobo y reafirma los pastos saludables, los de siempre.

Buen ejemplo para nuestros Obispos gallegos, que no deben de olvidar que defender la verdad es también un servicio de primer orden al alma del propio implicado.

Esperemos que se escuche esa voz cuanto antes. Por el bien del alma del aprendiz de teólogo, por la santidad de la fe católica y por el bien de los cristianos de a pie.

Qué bien cuadran aquí las reflexiones de Celso Emilio Ferreiro en su poema "oracion polos parvos":

Señor Dios, ten piedá dos probes parvos que non sabemos ren de xeometría i embobados na música celeste esquecimos a fórmula do binomio de Newton.

martes, 30 de noviembre de 2010

Un sacerdote brasileño denuncia el daño que las publicaciones de Andres Torres Queiruga causan a los fieles de su país


Algunos pensarán que mi amigo Luis Fernando Y yo tenemos una especie de fijación con el “teólogo” Andrés Torres Queiruga, ya que últimamente le hemos dedicado bastantes posts. Pues sí, tienen razón. Tenemos al gallego entre ceja y ceja. Nos parece el gran hereje del momento. No vamos a parar hasta que quienes están en autoridad en la Iglesia nos aclararen si muchas de sus tesis -en especial las relacionadas con la resurrección- son compatibles con la fe católica o si son absolutamente contrarias a la misma, como pensamos los fieles que acatamos el magisterio en su integridad. Si Pagola, que al lado de Queiruga es casi San Atanasio, mereció la atención de los obispos españoles, es insólito que Queiruga reciba la “protección” de altas instancias episcopales, que no han permitido que desde Añastro salga aquello que, esperemos, finalmente saldrá de Roma.
Pero no crean ustedes que Mi amigo Luis fernando y yo somos los unicos el preocupados por los efectos de la teología de Queiruga entre los fieles -y los que dejaron de serlo al creer lo que él- que le leen. Por ejemplo, en Brasil hay sacerdotes tan preocupados como Nosotros. Y es lógico. Al fin y al cabo Luis Fernando y yo no tenemos encomendada ninguna tarea pastoral. Ellos sí. Y uno en concreto, el P. Paulo Ricardo, que entre otras cosas es presidente del Tribunal Eclesiástico de la Archidiocese de Cuiabá, ha grabado una disertación sobre el libro “Repensar la resurrección” de Queiruga. La misma se puede escuchar en Youtube. Está en portugués pero creo que se entiende bastante bien.


Parte I




Parte II




Parte III




Dice el P. Paulo Ricardo que denunciar que la teología de Queiruga es incompatible con la fe católica es su deber de caridad para con los fieles católicos, para con los seminaristas y padres que leen ese tipo de literatura teológica. Y dice bien. Pero no basta con que lo diga él.

Creo necesario volver a insistir en la necesidad de que la Iglesia ponga coto a la propagación de herejías en su seno. Es una cuestión de supervivencia espiritual para muchos fieles. Quien, como Queiruga, va por ahí diciendo que si aparecieran los restos del cuerpo de Cristo él sería feliz, no puede ser ni sacerdote ni teólogo católico. Pero no basta con que eso lo diga yo o un sacerdote de Brasil. Eso lo tienen que decir los obispos. Lo ideal es que lo dijeran los españoles. Bastaría con que uno diera el paso adelante, sin temor incluso a enfrentarse a quienes miran para otro lado. El bien de los fieles está por encima de diplomacias episcopales. Pero de no ser ellos, que lo haga la Santa Sede.

Luis Fernando Pérez Bustamante

http://infocatolica.com/blog/coradcor.php


jueves, 11 de noviembre de 2010

Queiruga, grita conmigo: "Marcelino ha resucitado. ¡Aleluya!"

por Luis Fernando Perez Bustamante
El teólogo gallego Andrés Torres Queiruga es quizás uno de los ejemplos más evidentes, al menos en España, de a dónde puede llegar la teología cuando se separa de la fe católica y cuáles pueden ser las consecuencias para aquellos fieles que tomen como maestro a quienes obviamente no creen aquello que la Iglesia profesa. En sus libros y en sus declaraciones a los medios, podemos leer afirmaciones como las siguientes:

“No solamente la resurrección no es un milagro, sino que ni siquiera es un acontecimiento empírico. Y la fe en la resurrección no depende del hecho de que se acepte o rechace la realidad histórica del sepulcro vacío“.

“…los discípulos no vieron con sus ojos al Resucitado ni lo tocaron con sus manos, porque esto era imposible estando él fuera del alcance de sus sentidos”

De hecho, uno de sus libros más conocidos y leídos se llama “Repensar la resurrección". En él encontramos joyas como la siguiente:

El hecho de la huída y ocultamiento de los discípulos fue, con toda probabilidad, históricamente cierto; pero su interpretación como traición o pérdida de la fe constituye una “dramatización” literaria, de carácter intuitivo y apologético, para demostrar la eficacia de la resurrección. En realidad, a parte de lo injusta que resulta esa visión con unos hombres que lo habían dejado todo en su entusiasmo por seguir a Jesús, resulta totalmente inverosímil. Algo que se confirma en la historia de los grandes líderes asesinados, que apunta justamente en la dirección contraria, pues el asesinato del líder auténtico confirma la fidelidad de los seguidores: la fe en la resurrección , que los discípulos ya tenían por tradición, encontró en el destino trágico de Jesús su máxima confirmación, así como su último y pleno significado.

y esta:

Si antes influía sobre todo la caída del fundamentalismo , ahora es el cambio cultural el que se deja sentir como prioritario. Cambio en la visión del mundo, que, desdivinizado, desmitificado y reconocido en el funcionamiento autónomo de sus leyes, obliga a una re-lectura de los datos. Piénsese de nuevo en el ejemplo de la Ascensión : tomada a la letra, hoy resulta simplemente absurda.

o esta:

Desde luego, ya nadie confunde la resurrección con la revivificación o vuelta a la vida de un cadáver. Ni por tanto se la pone en paralelo ni, menos, se la confunde con las “resurrecciones” narradas no sólo en la Biblia, atribuidas a Eliseo, a Jesús o a Pablo (que, por otra parte, casi nadie toma a la letra), sino también en la cultura del tiempo, como en el caso de Apolonio de Tiana. La resurrección de Jesús , la verdadera resurrección, significa un cambio radical en la existencia, en el modo mismo de ser: un modo trascendente, que supone la comunión plena con Dios y escapa por definición a las leyes que rigen las relaciones y las experiencias en el mundo empírico.

Por eso ya no se la comprende bajo la categoría de milagro, pues en sí misma no es perceptible ni verificable empíricamente. Hasta el punto de que, por esa misma razón, incluso se reconoce de manera casi unánime que no puede calificarse de hecho histórico . Lo cual no implica, claro está, negar su realidad, sino insistir en que es otra realidad: no mundana, no empírica, no apresable o verificable por los medios de los sentidos, de la ciencia o de la historia ordinaria.

y también esta:


Por otra parte, rota la linealidad literal de las narraciones , resulta muy difícil, si no imposible, interpretar con un mínimo de coherencia el supuesto contrario. ¿Qué sentido podría tener el tiempo cronológico en que el cadáver permanecería en la tumba, para ser “revivificado” en un momento ulterior? ¿Qué tipo de identidad personal sería la del Resucitado mientras espera la “revivificación ” del cadáver ? ¿Qué significaría esa mezcla de vida trascendente y espera cronológico-mundana?

y, faltaría más, esta:

Lo que sucede es que la novedad de la resurrección de Jesús, en lugar de ser vista como una profundización y revelación definitiva dentro de la fe bíblica, tiende a concebirse como algo aislado y sin conexión alguna con ella. Por eso se precisa lo “milagroso”, creyendo que sólo así se garantiza la novedad. Pero, repitámoslo, eso obedece a un reflejo inconsciente de corte empirista . No acaba de percibirse que, aunque no haya irrupciones milagrosas, existe realmente una experiencia nueva causada por una situación inédita, en la que los discípulos y discípulas lograron descubrir la realidad y la presencia del Resucitado. La revelación consistió justamente en que comprendieron y aceptaron que esa situación sólo era comprensible porque estaba realmente determinada por el hecho de que Dios había resucitado a Jesús, el cual estaba vivo y presente de una manera nueva y trascendente. Manera no empírica, pero no por menos sino por más real: presencia del Glorificado y Exaltado.

O sea, resumiendo, los relatos evangélicos sobre la resurrección de Cristo, las apariciones del resucitado a los apóstoles y la mismísima asunción no sólo no son históricos, sino que es absurdo creer que lo son. Para sus seguidores, la resurrección de Cristo consiste, pues, en la aceptación de su presencia de una manera nueva y trascendente, ajena a una realidad “empírica", a un hecho físicamente demostrable. Por supuesto, Santo Tomás tenía razón en no creer en una resurrección real por la que el cuerpo crucificado en la Cruz hubiera salido de la tumba donde fue enterrado. Bueno, en realidad es muy probable que Santo Tomás no dijera lo que los evangelios dicen que dijo. Para el teólogo gallego todo es un relato ficcionado que busca ayudar a los fieles a creer.

Hasta ahí, de momento, Torres Queiruga. Ahora voy a recordar lo que ocurrió en Madrid hace unos días, tras la muerte de Marcelino Camacho, líder histórico de Comisiones Obreras, uno de los dos sindicatos más importantes de España. Leamos:

Miles de personas, muchas de ellas llegadas de otros puntos de España, se dieron cita en la madrileña Puerta de Alcalá, para despedir a una histórica referencia sindical y política. En el homenaje, presentado por la escritora Almudena Grandes, han intervenido uno de sus hijos, Marcel Camacho, el secretario general del PCE, José Luis Centella, y el secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo. La viuda de Camacho, Josefina Samper, ha agradecido al final del acto, tras los acordes de La Internacional, las muestras de apoyo y recordó unas recientes palabras del líder sindical en las que decía que “si uno cae, se levanta inmediatamente y sigue adelante”.

….
Entre los gritos más coreados han destacado “la lucha sigue, Marcelino vive“, “aquí se ve la fuerza del PCE", “CCOO sindicato trabajador” y “viva la lucha de la clase obrera".

Si aplicamos a Marcelino Camacho lo que Torres Queiruga aplica a Jesucristo, podemos decir con total tranquilidad que “Marcelino ha resucitado… aleluya”. Es decir, la lucha, el mensaje de Marcelino no muere con él. Sigue adelante entre sus camaradas, entre sus seguidores, entre sus hermanos de apostolado sindical. Si se quiere, de una forma nueva, pero no por ello menos real. Es absurdo pensar que Marcelino se ha levantado de la tumba. No nos hace falta. Si dentro de unos años alguien lo dice, será para dotar de un áurea mística, pero poco concorde con una fe sindical adulta y moderna, el hecho incontrovertible de la continuidad en el tiempo de la labor del camarada.

Con todo, lo realmente grave no es que Torres Queiruga, y con él muchos otros, crean y enseñen lo que enseñan acerca de la resurrección de Cristo. Como digo a menudo, herejes ha habido, hay y habrá siempre. Y han tenido, tienen y tendrán discípulos. No, lo realmente grave, lo realmente escandaloso, lo realmente preocupante, lo realmente atentatorio contra la dignidad de Cristo y de las Escrituras, es que en esta Iglesia nuestra de principios del siglo XXI, la autoridad eclesiástica no haya dicho ni una sola palabra sobre las doctrinas de Torres Queiruga, quien además es defendido públicamente por curas, religiosos y seglares, que le presentan como la gran figura de la teología gallega y mundial.

En Santiago de Compostela existe un arzobispo, Mons. Julián Barrio, del que ni se sabe ni se espera una sola afirmación acerca de este sacerdote teólogo de su archidiócesis, que sigue teniendo licencia para celebrar misa. El prelado compostelano se conforma con tenerle lejos del seminario, como si eso bastara para impedir su influencia en muchos de sus fieles y sacerdotes. Pero es más, tampoco sabemos de una sola palabra sobre Torres Queiruga por parte de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Española. Ahora bien, en este caso no es debido a la falta de voluntad de muchos de los miembros de dicha comisión, sino a la negativa de sus “superiores” en Añastro. Y por último, todavía no hemos oído nada de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que es la que, según mis fuentes, tiene el expediente Queiruga en su mesa. Lo que pasa es que ya se sabe eso de que las cosas de palacio van despacio. Y en este caso, me temo que irán a paso de tortuga. Quizás nos encontremos con una nota de la CDF dentro de unos años, cuando el daño causado por el teólogo gallego sea irremediable para muchas almas.

Y conste que no creo que Roma deba intervenir ante algo tan evidente. Bastaría con que el arzobispo de Torres Queiruga, quizás acompañado del resto de los obispos de su provincia eclesiástica, dejara bien claro que sus enseñanzas son contrarias a la Iglesia y que, por tanto, si no se desdice, debe dejar de ejercer el sacerdocio y la totalidad de las parroquias gallegas deben abstenerse de colaborar por activa o por pasiva a la difusión de sus doctrinas.

Y es que si los obispos hicieran bien su trabajo, la curia romana, en especial la que se encarga de la defensa de la fe, tendría más tiempo para dedicarlo a temas cuya complejidad teológica requiere la actuación de una autoridad magisterial mayor a la de un solo obispo o grupos de obispos. En todo caso, como la realidad es la que es, sería deseable que el dicasterio presidido por el Cardenal Levada agilizara los plazos para resolver algo que salta a la vista a cualquier fiel católico sensato que conozca y profese la fe de la Iglesia.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Las falsas doctrinas de Andres Torres Queiruga


Por falsas doctrinas nos referimos a filosofías y pensamientos nacidos de sabiduría humana que se han infiltrado en la Iglesia y que son contrarias a la doctrina bíblica.
Como te rogué que te quedases en Efeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina (1Ti 1:3)
Aquí vemos una instrucción de Pablo a Timoteo para que “mandara” y diera orden a algunos de no enseñar contrario a las enseñanzas de Jesús. La iglesia primitiva debía combatir doctrinas diferentes. El mandato de Jesús era enseñar lo que él enseñó (”enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado…” Mat 28:20).
Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas (1Ti 6:3-4)
Una señal de los falsos maestros es que están envanecidos. Cuando el texto dice delira, en el original implica “enfermo de la mente, que tiene pensamientos errados”. En otras palabras, no están bien de la cabeza.
Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad. (2Ti 2:15 )
“Que usa bien“: usa: en el griego es “trazar bien, rectamente, trazar una línea rectamente”; entiéndase trazar correctamente las escrituras, no torcerlas.
Mas evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad. (2Ti 2:16)
Son doctrinas que parecen correctas pero en realidad conducen a más y más impiedad, a no buscar verdaderamente a Dios.
Y su palabra carcomerá como gangrena; de los cuales son Himeneo y Fileto, que se desviaron de la verdad, diciendo que la resurrección ya se efectuó, y trastornan la fe de algunos. (2Ti 2:17-18)
¿Qué dijo Jesús de los últimos tiempos?:
Por sus frutos los conoceréis - Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis.
(Mat 7:15-20)

Esta gente rechaza el poder que tiene la palabra de Dios. Van incorporando poco a poco métodos humanos, hacen a un lado la verdadera doctrina y meten filosofías humanas, psicologías humanas. De una manera sutil, dejan de lado las palabras de Dios y usan palabras elocuentes.
A estos hombres, evita: en el original significa rechazar, contradecir.
A estas personas debemos evitar, rechazarles y contradecirles con la palabra de Dios.

domingo, 3 de octubre de 2010

Torres Queiruga y Jezabel






Apocalipsis 2:18-29 y verá que el mismo Cristo advirtió a la Iglesia en contra de la doctrina de Jezabel: “…porque permites aquella mujer Jezabel, que dice que es profetisa, enseñar y engañar a mis siervos, a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos” (Apocalipsis 2:20). La palabra griega para Jezabel es sinónimo de falsa maestra. Claramente representa falsas doctrinas. Jesús aclara esto continuando: “a cuantos no tienen esa doctrina.” (Ap. 2:24).
Fue Jezabel quien dio muerte a todos los profetas de Jehová, y quien también se propuso dar muerte al profeta Elías. Su nombre ha sido símbolo de la falsa doctrina y apostasía.
Uno se asombra al ver como una mujer pudo tener tanta astucia y atractivo como para extraviar a los siervos de Dios en aquella iglesia. La iglesia toleraba a los nicolaítas y a esta líder cuyo objetivo prioritario era la inmoralidad sexual, y aquellos, se vieron demasiado involucrados con ella como para poder enfrentarse a la herejía.

Falsos predicadores y maestros están enviando más personas al infierno que todos los vendedores de drogas, y prostitutas juntos. Esto no es una exageración. Yo lo creo. Multitud de cristianos mal dirigidos y engañados por falsas doctrinas están predicando al Señor en iglesias esclavizadas por falsa doctrina. Miles están con maestros que enseñan doctrinas de demonios y al oírlos comentan: “¿No es esto maravilloso?”

La Biblia advierte: “No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas porque bueno es que el corazón haya sido afirmado en la gracia; no en comidas, que nunca aprovecharon a los que se dedican a ellas.” (Hebreos 13:9).

La marca de un creyente maduro es la negativa a ser llevado por doquiera de todo viento de doctrinas falsas. (Efesios 4:14) Estos creyentes no pueden ser manipulados por ningún maestro. Ellos no tienen necesidad de correr de aquí para allá porque están comiendo de la ROCA; están creciendo en Cristo; están dándose banquete en los pastos verdes. Ellos han circuncidado sus oídos y han pesado a cada maestro, a cada doctrina, de acuerdo a como se ajusta a la santidad de Cristo.
Veamos una solemne advertencia en la Escritura: "Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas." (1 Ti. 4:3-4) Se profetiza un abandono general de la sana doctrina. El apóstol Pablo prevé un tiempo cuando la gente manifestará una repugnancia clara y evidente hacia la enseñanza saludable.
. la secta de los fariseos no es distinta de las denominaciones ”cristianas” de hoy. Ellos también se justificaban en lo que respecta a las costumbres que habían aprendido a guardar, dejando el mandamiento de Dios a un lado. Jesús les decia:

”Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos, mas Dios conoce vuestros corazones”.

Después de un tiempo, esta costumbre de justificar lo injustificable, se hace carne en los que la practican. Esta conducta, esta práctica errada que va en contra del espíritu de humildad que debe tener el cristiano, reconociendo sus errores y arrepintiéndose, hace que se contamine la iglesia, que fermente toda la masa.
Mateo 24 dice:

Y si los dias aquellos no fuesen acortados, NADIE sería salvo.

El Señor nos habla de la condición caótica de estos días, nos predice acerca de la condición dificilísima de estos tiempos en los cuales reina el mal y la anarquía.

Jezabel en hebreo significa: “casto, virtuoso, sin idolatría.” ¡Imagínense! La más impía, la más idólatra, tramposa, odiosa mujer en toda la Biblia es llamada virtuosa y sin pecado. Algo muy malo es llamado bueno.
El mensaje es que la tendencia de los cristianos que mantienen pecados y lujurias en secreto es abrazarse y casarse con la doctrina falsa que solo los excitará y los confirmará en sus pecados. Lo último que necesitaba Acab era una Jezabel. ¡Que peligroso! Ella hizo resaltar de él lo peor, lo aumentó, y luego lo destruyó . Así es la falsa doctrina. Si existe en ti algún pecado, lujuria, mundanalidad, lo último que necesitas es una doctrina que saqAquellos que predican la doctrina de Cristo demuestran al pueblo la diferencia entre lo santo y lo profano, lo bueno y lo malo. No sale mezcla de sus labios. “Enseñarán a mi pueblo a discernir entre lo santo y lo profano, y entre lo impuro y lo puro” (Ezequiel 44:23).ue a relucir lo peor de ti.
Queiruga:
Consecuentemente los apóstoles creyeron en la resurrección, y lo mismo tenemos que creer también nosotros, como en una realidad metahistórica: más allá del tiempo astronómico y del espacio físico. Un ser resucitado es necesariamente una realidad nueva, no visible, no audible, no tangible; pero no porque sea menos, sino porque es inconmensurable e infinitamente más. Un ser resucitado no necesita un cuerpo material, ni puede tenerlo, porque le limitaría, le haría de nuevo carente, menesteroso y mortal. Por eso, si vemos, oímos o palpamos algo de manera física y sensible, no puede tratarse de un resucitado: tiene que ser o una imaginación o un objeto material, físico, situado dentro de un espacio y de un tiempo, y en consecuencia no podrá ser un cuerpo glorioso, un cuerpo resucitado.

¿y en base a qué dice este señor esas cosas? ¿porqué no le entra en su cabeza la posibilidad de que Cristo se levantara de los muertos de forma real? ¿cree este señor que el cuerpo que fue bajado de la cruz fue devorado por los gusanos?

Queiruga:
¿Le vieron, entonces, los apóstoles realmente? ¿Comieron con él? ¿Metió Tomás el dedo en la llaga de su costado? A un resucitado, libre de las limitaciones e impedimentos del cuerpo material, no se le puede ver, ni oír, ni tocar. Si se le ve, no será un resucitado.


Y después de leer eso, ¿todavía hay alguien que pueda defender mínimamente lo que dice este señor?

Gracias a Dios esta gente está doblemente muerta. Lo está espiritualmente de forma que cualquier creyente verdadero, al leerles, huele a muerte y sale corriendo. Pero además está muerta eclesialmente porque ya se les pasó el arroz. Se les pasó el tiempo de hacer daño a la fe sencilla de tantas y tantas personas que se dejaron atraer por sus cantos de sirena.
La Iglesia, poco a poco, demasiado lentamente en mi opinión, les va poniendo en su sitio. Es decir, fuera de cualquier tipo de comunión eclesial legítima.

1ª Cor 15,12-19
Pero si se predica de Cristo que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos? Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe. Y somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él resucitó a Cristo, al cual no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan. Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados. Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron. Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres.

Según Queiruga Cristo no se levantó de entre los muertos. Su tumba no estaba vacía. Eso es pura metahistoria. Una mera dramatización. Es más, lo que tú viste tras caer del caballo era un holograma producido por Lucas Art corporation.
¿No lo entiendes? Si a un resucitado se le puede ver, hablar, ofrecer un pescado para que se lo coma.... no es un resucitado
.
Sobre la Deidad de Dios. Jesús enseñó que Dios es uno. (Marcos 12:29) enseñó que Él y Dios eran una misma cosa. (Juan 10:30) Enseñó que Dios estaba en Él haciendo todas las cosas. (Juan 14:8-11) Los Apóstoles enseñaron que este Dios es el mismo Jesucristo (1 Juan 5:20) (Romanos 9:5) El Apóstol Pablo enseñó, que Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo…2 Cor. 5:19. También, el Apóstol Pablo enseñó: “Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como también fuisteis llamados a una sola esperanza; un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo; Sólo hay un Dios, y es Padre de todos: gobierna sobre todos, actúa por medio de todos, y está en todos. (Efesios 4: 3-6)
Jezabel no ha muerto! Su espíritu sigue recorriendo iglesias y púlpitos, su doctrina sigue siendo seductora y agradable a los oídos. ¡Necesitamos discernimiento en las iglesias! ¡Necesitamos discernimiento en nuestros ministros! ¡Necesitamos aprender a discernir entre lo santo y lo profano, entre lo limpio y lo inmundo! ¡Necesitamos que Dios unja con colirio nuestros ojos para ver!

miércoles, 29 de septiembre de 2010

La resurrección y el escéptico de Torres Queiruga

A pesar de una evidencia tan clara sobre la resurrección de Cristo y su aceptación por parte de los primeros cristianos, ¿por qué existe tanto escepticismo sobre este relato, particularmente entre los "intelectuales"? En primer lugar, tales intelectuales reflejan un prejuicio de presuposiciones contra el milagro y están convencidos de que la resurrección nunca podría haber tenido credibilidad histórica. En segundo lugar aseguran que los evangelios no son históricamente precisos y que los cinco diferentes relatos de la resurreción (los evangelios y 1 Corintios 15) contienen leyendas míticas con "contradicciones claramente evidentes".

. Bultmann igual que Queiruga también veía la cosmovisión fundamental de la Biblia como mitología. Se dedicó a "demitologizar" la Biblia extrayendo o reinterpretando los elementos milagrosos/míticos con el propósito de descubrir su valor moral existencial relevante. Y llegó a la conclusión de que "un hecho histórico que involucra una resurrección es totalmente inconcebible".

Pero los hechos prueban otra cosa. Las cartas de Pablo (Gálatas y 1a. Tesalonicenses) antedatan las formas finalizadas de los relatos evangélicos y contienen declaraciones claras de que Jesús fue levantado corporalmente de los muertos. Pablo escribió estas cartas dentro de los 16 a 21 años después de la resurrección. 1a. Corintios 15, que contiene un credo cristiano temprano que afirma la resurrección, fue escrito en torno del año 55, sólo unos 25 años después de la muerte de Cristo. William F. Albright, el arqueólogo más venerado del siglo, declara que "cada libro del Nuevo Testamento fue escrito por un judío bautizado entre los cuarenta y los ochenta del primer siglo d. de C. (muy proba-blemente en algún momento entre el 50 y el 75 d. de C".6 Incluso un erudito crítico como John A. T. Robinson dice "que todos los evangelios fueron escritos en su forma final antes del 70 d. de C."6 y la caída de Jerusalén.

Las evidencias de la resurrección

La tumba vacía. Los cuatro evangelios y 1ª Corintios coinciden en que tres días después que Cristo fue crucificado, su tumba quedó vacía. Los discípulos insistían en que la explicación para la tumba vacía era que el Señor fue levantado corporalmente de entre los muertos.

¿Tumba equivocada?.

La ley romana implicaba que los sentenciados a muerte por crucifixión habrían de quedar en el madero como alimento para las aves, pero la ley judía exigía la sepultura.

Se narra en detalles como José de Arimatea propuso la sepultura de Jesús. Mt 25:57,58; Mr 15:42-45; Lc 23:50-52; Jn 19:38 y como se procedió a los preparativos para la sepultura Mt 27:59; Mr 15:46; Lc 23: 56; Jn 19:38b-40 Lo que evidencia que realmente se llevaron a cabo, y no como se ha argumentado que fue sepultado en una fosa común...

Es evidente que existía este sepulcro, por cuanto se consigna que los judíos solicitaron de Pilato que se colocara una guardia ante el que sería el sepulcro de Cristo Mt 27:62-66

Y lo mismo sucede con aquellas mujeres que fueron a visitar el sepulcro.... ¡Había sepulcro! Mt 28:1 y paralelos.. La visita de Pedro y Juan a la tumba Lc 24:12

¿Profanación del sepulcro?.

¿José de Arimatea se llevó el cuerpo? No podía ser para evitar que los discípulos lo robasen, porque él era uno de ellos. José era un judío devoto, no habría quebrantado el día de reposo. Habría sido visto si hubiera acudido de noche, debido a las antorchas, un soldado romano estaba apostado frente a la tumba Mt 27: 62-66 El cuerpo nunca se encontró aunque pasaron dos meses antes de que los discípulos empezasen a predicar. Habría tiempo suficiente para denunciar el fraude...

¿ Las autoridades romanas o judías se llevaron el cuerpo?
No tiene sentido, porque entonces ¿Por qué habrían acusado a los discípulos de haberlo robado? Mt 28:12-15. Además podrían haber dado por terminado esta historia con solo mostrar el cuerpo. En vez de esto resistieron sostenidamente la doctrina predicada por los apóstoles, pero nunca trataron de refutarla. El principal interés de Pilato era el de mantener la paz, este suceso alteraría y provocaría una agitación indeseable

¿ Los discípulos robaron el cuerpo?

Esto no concuerda con lo que se sabe de sus vidas, estos hombres eran honestos, enseñaban que la honestidad era una gran virtud, Tampoco eran hombres astutos que trataran de concretar las predicciones de Cristo. La noche del arresto ni siquiera entendieron que ÉL iba a morir, y mucho menos que resucitaría Jn 13:36. No sabían que pensar cuando vieron la tumba vacía (Jn 20:9) Se escondieron porque tenían miedo de los judíos...
Estos no son hombres que osadamente escamotarían el cadáver de una tumba custodiada, además si fueran ellos sería extraño que siguieran creyendo su propia fábula inventada y que murieran por lo que sabían que era falso.


LA GUARDIA NO HABRÍAN ACORDADO MENTIR, SI HUBIERA UNA EXPLICACIÓN RAZONABLE

Las autoridades judías en ningún caso cuestionaron el informe de los guardias. Ellos no salieron a verificarlo, porque entendían que realmente la tumba estaba vacía.

Al respecto de la piedra que sellaba el sepulcro, conforme a la evidencia de casos similares podría ser una piedra de 2 toneladas de peso. Cuando la tumba fue preparada posiblemente un equipo de trabajadores puso la piedra en su lugar con una cuña para evitar que se moviese y cerrase el sepulcro, al quitar esta cuña la gravedad hizo el resto del trabajo sellando definitivamente la tumba de manera que únicamente podría haber sido abierta por un equipo de hombres y haciendo mucho ruido, por eso las mujeres se preguntaron “¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro?” Mr 16:3

El destacamento de soldados que pidieron las autoridades judías se componía de una unidad de la guardia, y normalmente se constituía por 14 a 16 soldados, otros historiadores apuntan entre 10 y 30 hombres. Por lo general 4 hombres eran colocados enfrente de lo que protegían y el resto dormía en semicírculo con las cabezas apuntando hacia lo que protegían. Cada 4 horas una nueva unidad de 4 era despertada y esto se continuaba cíclicamente.

Estos soldados eran en realidad máquinas de guerra. Los soldados no se dormirían porque sabían que esto significaría de inmediato su muerte.

El sello romano, probablemente estaba formado por una cuerda estirada por sobre la piedra y sellada en cada extremo con un sello de arcilla. Este sello romano, era considerado como un modelo de autencicación . Este sello con la marca del Procurador romano tenía la intención de impedir cualquier acto vandálico, ya que su profanación incurriría la ira de la ley romana catalogado como un crimen de extrema gravedad. Al mismo tiempo este sello actúa como certificado de autentificación de la resurrección de Cristo; ESTA ERA LA TUMBA Y NO OTRA.

Este sello romano era para los soldados motivo de celo y de obligación extrema de custodia de lo que se guardaba. Si estos guardias hubiesen rendido su informe ante Pilato serían condenados de inmediato a la muerte. ¡El castigo por abandono del puesto era la muerte!

Así el argumento de que un grupo de discípulos asustados que unos días antes escaparon, ahora se enfrentarían a un batallón de soldados, armados para la guerra, los vencieron movieron la piedra, escondieron el cuerpo, y se enfrentaron a torturas, al ridículo y a persecuciones y martirios para propagar una mentira, sabiendo ellos mismos que todo era un engaño

Hoy el que sinceramente busca la VERDAD puede tener completa confianza, como la tuvieron los primeros cristianos de que la fe cristiana se basa en un hecho histórico, sólido y real de la tumba vacía y de Cristo resucitado.

La aparición de Jesús resucitado. La segunda prueba significativa de la resurrección consiste en las apariciones de Jesús a sus discípulos y otros creyentes, posteriores a la resurrección. La explicación más adecuada de lo que ocurrió con su cuerpo es que fue resucitado de la muerte por el poder de Dios. Aun los historiadores y teólogos escépticos más radicales creen que la investigación histórica comprueba el registro de que los discípulos estaban convencidos de haber visto al Señor resucitado. Este era el testimonio común de los apóstoles a partir de lo que habían relatado los testigos oculares.

Una teoría psicológica naturalista usada a menudo por Queiruga para explicar los encuentros de los discípulos luego de la resurrección es la "teoría de la alucinación". Las alucinaciones están confinadas casi siempre a ciertos tipos psicológicos y son altamente individuales. Es imposible que 500 personas hayan estado alucinadas colectivamente en un lugar (ver 1a. Corintios 15:6) y que en otras ocasiones otros individuos (ver Marcos 16:12, 13; Lucas 24:36-38; Juan 20:26-29; Mateo 28:16-20) pudieran haber tenido precisamente la misma fantasía. Esas experiencias son indicadoras de hechos objetivos antes que de impresiones subjetivas. Por otro lado, faltan las precondiciones psicológicas para la alucinación de esos hombres. Tampoco Pablo era un candidato a la alucinación respecto del Cristo resucitado en el camino a Damasco, cuando tenía su mente puesta en la persecución de los cristianos.

Lucas 19 nos brinda una poderosa representación de la entrada final de Jesús a Jerusalén.

Esta imagen describe a Cristo acercándose a la ciudad montado en un asno y rodeado de alabanzas de parte de la muchedumbre. Cristo empezó su recorrido en el Monte de los Olivos, y cuanto más cerca se encontraba de la entrada a la ciudad, el número de personas aumentaba. Prontamente la gente rendía sus vestiduras ante él, ondeaba ramas de palma y clamaba, “¡Él está aquí! Ha llegado el tiempo de la venida del rey de Israel. Paz ha venido a Jerusalén. Finalmente su reino ha llegado!”
Nadie en ese instante sabía qué sucedería después. Conforme Jesús descendía de la montaña y la multitud lo alababa, él miró a Jerusalén y lloró. “Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella” (Lucas 19:41). ¡He aquí encontramos a Dios mismo hecho carne, llorando!

Llorar fue lo que exactamente hizo Dios en este pasaje. ¿Cuál fue la razón de sus lágrimas? Fue la inminente incredulidad de la gente. Usted puede pensar, “Pero esas multitudes estaban cantando alabanzas a Él, gritaban hosannas. Eso no me parece que sea incredulidad.” No obstante, la Escritura nos dice que Jesús sabe lo que hay en el corazón de los hombres y el hecho es que estas mismas multitudes en poco tiempo se endurecerían por medio de la incredulidad. Fue en este increíble momento de la historia de Israel que Jesús clamó en angustia por la dureza de la gente: “¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta a sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!” (Mateo 23:37).

martes, 28 de septiembre de 2010

Para los que apoyan a Queiruga





El ladrón no viene sino para robar, y matar, y hacer estrago. Mas yo he venido para que las ovejas tengan vida, y la tengan en más abundancia. Yo soy el buen pastor. El buen pastor sacrifica su vida por sus ovejas. Pero el mercenario, y el que no es el propio pastor, de quien no son propias las ovejas, en viendo venir al lobo, desampara las ovejas, y huye: y el lobo las arrebata, y dispersa el rebaño: el mercenario huye, por la razón de que es asalariado, y no tiene interés alguno en las ovejas. Yo soy el buen pastor: y conozco mis ovejas, y las ovejas mías me conocen a mí

Los mercenarios y los que se hacen llamar "progres" además se tapan entre ellos. Es la moda de hoy en día.

La resurrección de Jesús es el hecho más importante de toda la Historia de la Salvación. Es un asunto fundamental -en él esta fundada nuestra fe- Sin Resurrección sería absurda, y no tendría razón de ser nuestra fe. Si Cristo no hubiera resucitado, la Iglesia no podría anunciar ninguna Buena Noticia de salvación para nadie. San Pablo lo afirma claramente: "Si Jesús no resucitó, vana sería nuestra predicación, ni nada de lo que creen ustedes…. ustedes no pueden esperar nada de su fe…. Pero no, Cristo resucitó de entre los muertos…" (1Co 15, 14; 17; 20). La Resurrección de Jesús es una VERDAD, a la que de ninguna manera debemos renunciar los cristianos.
La síntesis de la experiencia paulina de Damasco la tenemos de la boca del mismo Ananías. Escuchémosle, pues, invitándolo a Pablo a ser partícipe y colaborador de la Providencia de Dios: “El Dios de nuestros padres te ha predestinado para que conocieses su voluntad, y vieses a aquel Justo, y oyeses la voz de su boca. Porque has de ser testigo suyo a todos los hombres, de lo que has visto y oído. Ahora pues, ¿por qué te detienes? Levántate, y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre” (Hec 5:14-16).
En realidad, el encuentro con el Resucitado transformó totalmente la vida de Pablo. No fue el fruto de una reflexión personal, sino de un encuentro. Este encuentro con el Señor fue el punto de inflexión por excelencia en la vida del Apóstol de las naciones. Se desarrolló entre ellos un diálogo (Hech 9:4-6) decisivo, tanto para él, como para todos nosotros:
- Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?
- ¿Quién eres, Señor?
- Yo soy Jesús a quien tú persigues.
- ¿Señor, qué quieres que haga?
- Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que te conviene hacer.
Pocas veces un diálogo tan breve ha transformado tanto la vida de una persona. Cuando Saulo se levantó estaba ciego, pero en su alma brillaba la luz de Cristo. Entendió que a quien él perseguía era a Quien esperaba. Desde ahora este camino de Damasco quedará como símbolo de toda conversión.
Pablo llama a su experiencia “gracia”, regalo de Dios (1 Co 15, 10) y cuando la describe, nos dice que “ha sido alcanzado por Cristo Jesús” (Flp 3,12) y que “ha descubierto el poder de su resurrección” (Flp 3, 10).
Es interesante escuchar a Pablo. Según él, Jesús ha sido resucitado por la fuerza de Dios que es la que le hace vivir su nueva vida de resucitado (Ef 1, 19-20; 2 Co 13, 4). Jesús ha sido resucitado por la gloria de Dios, es decir, por la fuerza que nos hace descubrir toda la grandeza gloriosa de Dios (Rm 6, 4); por eso, Cristo resucitado posee un “cuerpo glorioso” (Filp 3,21) que no significa un cuerpo luminoso, majestuoso, sino una personalidad llena de la fuerza transformadora de Dios. Jesús ha sido resucitado por el Espíritu de Dios, es decir, por su Aliento creador (Rm 8, 11);
No podemos describir adecuadamente estos encuentros llamándolos sencillamente “visiones” o “apariciones”. Tampoco sería acertado preguntarnos si se trata de visiones objetivas o subjetivas. Según los discípulos, Jesús se les impone como alguien vivo, en un encuentro que afecta la totalidad de sus personas.
Juan W. Shepard dice, "en este tiempo, él se encontró con mas de quinientos hermanos, como Pablo atestigua en su carta a los corintios escritos dentro de la época de esa generación. La mayor parte de los quinientos seguía viva incluso cuando Pablo escribió más adelante. Sería maravillosa hablar con los testigos presénciales sobre ese aspecto glorioso "(el Cristo de los Evangelios, p. 629).
Los discípulos que habían sido dispersados desde la crucifixión y dispersados en Jerusalén, a Galilea y allí vieron a Jesús con sus propios ojos y lo adoraron.


Estos hombres no eran incredulos según lo visto en varias escrituras (Lucas 24:16, 37, 41; Juan 21:4; 20:24-25). Buscaban la verdad. "cuando lo vieron, lo adoraban" (v. 17) asi como las mujeres habían hecho (v. 9).


1. Después de su resurreción, ¿por cuántos días se quedó Jesús enseñando y dando pruebas que estaba vivo? -- Por 40 días.
2. ¿A quiénes apareció Jesús durante este tiempo? -- El apareció a varias personas y a sus apóstoles. Una vez apareció Jesus frente a más de 500 personas.
3. Un día cuando apareció Jesús a sus discipulos, ¿cómo reaccionaron a verle en medio de ellos? -- Se asustaron.
4. ¿Jesús apareció como espíritu? -- No. El tenía carne y huesos.
5. ¿De qué les recordó Jesús a los apostoles? -- Que él ya les había dicho que iba a ser crucificado y después de tres días iba a resucitar.
6. Uno de los discípulos no estaba con los otros cuando Jesús apareció. ¿Quién era?
-- Tómas.
7. ¿Tómas creyó que los otros discípulos habían visto al Señor cuando ellos se lo dijeron? -- No.
8. ¿Cómo respondió Tomás? -- El les dijo: -- Si no veo en sus manos las heridas de los clavos, y si no meto mi dedo en ellas y mi mano en su costado, no lo podré creer. --
9. Unos días después, Jesús entró aunque las puertas estaban cerrados. ¿Qué le dijo a Tómas? -- Que mire sus manos y mete su mano en su costado.
10. Cómo sabía Jesús que Tomás dudaba? -- El sabía porque Jesús es Dios. Dios lo sabe todo.
11. ¿Después de mirar y tocar a Jesús, creyó Tómas? -- Sí, creyó.
12. ¿Qué dijo Jesús acerca de los que creen sin haber visto? -- El dijo: -- ¡Dichosos los que creen sin haber visto! --
13. ¿cómo podemos saber nosotros que Jesús resucitó? -- Sabemos por el testimonio de los que lo vieron; sus dicípulos le hablaron, le tocaron, y supieron que de veras El era el Señor. Jesús comió en su presencia.
14. Antes de subir al cielo, ¿qué tarea dio Jesús a sus discípulos? -- El les dijo: -- Vayan a las gentes de todas las naciones, y háganlees mis discípulos; bautícenlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñeles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Es hora de que los obispos digan algo sobre las doctrinas de Torres Queiruga


Los exegetas católicos y demás teólogos deben trabajar, aunando diligentemente sus fuerzas, para investigar y proponer las Letras divinas, bajo la vigilancia del Sagrado Magisterio, con los instrumentos oportunos, de forma que el mayor número posible de ministros de la palabra puedan repartir fructuosamente al Pueblo de Dios el alimento de las Escrituras, que ilumine la mente, robustezca las voluntades y encienda los corazones de los hombres en el amor de Dios.(DV 23)
La vigilancia que el magisterio debe de llevar a cabo sobre la labor de los teólogos no consiste en tener un obispo colgado a la chepa de cada teólogo mirando lo que escribe y dice a cada momento. Pero tampoco puede consistir en la ausencia casi total de control sobre aquellos de los que ya se sabe que son, como mínimo, “fronterizos". ¿cuántos años lleva el teólogo gallego escribiendo, enseñando y comunicando a miles de fieles las doctrinas que supuestamente van a ser consideradas como erróneas? El mismo arzobispo que le retiró de la docencia en el seminario de su archidiócesis, ¿no podía haberle pedido que rectificara sus errores o que, al menos, dejara de transmitírselos a otros fieles? ¿o es que los fieles tienen menos derecho que los seminaristas a no ser formados en el error doctrinal?
El daño, en demasiados casos, es ya irreparable. Y bien estaría que de una vez por todas se tomara conciencia de que la caridad cristiana no está reñida con la corrección al que se equivoca y lleva a otros al error. Que más les vale a algunos teólogos pasar por la vergüenza de una nota pública de condena de su teología que tener que dar cuentas a Dios por haber sido ciegos guías de ciegos.
El báculo de los obispos es como el cayado de los antiguos pastores. Ahora a muchos les gusta, haciendo alarde de un gusto espantoso, que los báculos sean de madera. Pues bien, el cayado del pastor no es para andar, sino un arma de defensa, para ahuyentar a las fieras que acechen al rebaño. El empeño de los obispos de asemejarse a la figura del pastor es encomiable, pero quiera Dios que tomen la figura al completo, de manera que cuando aparezcan las dentadas fieras, les arreen un bastonazo en los morros, y no huyan a refugiarse bajo el denso manto de lo políticamente correcto.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Torres Queiruga y la Resurrección




En realidad el problema de Torres Queiruga no es nuevo. Le pasa exactamente lo mismo que a los atenienses cuando les visitó San Pablo. Le escucharon atentamente hasta que.... mejor lo leemos:

Pablo, de pie en medio del Areópago, dijo: «Atenienses, veo que vosotros sois, por todos los conceptos, los más respetuosos de la divinidad. Pues al pasar y contemplar vuestros monumentos sagrados, he encontrado también un altar en el que estaba grabada esta inscripción: «Al Dios desconocido.» Pues bien, lo que adoráis sin conocer, eso os vengo yo a anunciar.
«El Dios que hizo el mundo y todo lo que hay en él, que es Señor del cielo y de la tierra, no habita en santuarios fabricados por manos humanas, ni es servido por manos humanas, como si de algo estuviera necesitado, el que a todos da la vida, el aliento y todas las cosas.
El creó, de un solo principio, todo el linaje humano, para que habitase sobre toda la faz de la tierra fijando los tiempos determinados y los límites del lugar donde habían de habitar, con el fin de que buscasen la divinidad, para ver si a tientas la buscaban y la hallaban; por más que no se encuentra lejos de cada uno de nosotros; pues en él vivimos, nos movemos y existimos, como han dicho algunos de vosotros: "Porque somos también de su linaje."
«Si somos, pues, del linaje de Dios, no debemos pensar que la divinidad sea algo semejante al oro, la plata o la piedra, modelados por el arte y el ingenio humano.
«Dios, pues, pasando por alto los tiempos de la ignorancia, anuncia ahora a los hombres que todos y en todas partes deben convertirse, porque ha fijado el día en que va a juzgar al mundo según justicia, por el hombre que ha destinado, dando a todos una garantía al resucitarlo de entre los muertos.»
Al oír la resurrección de los muertos, unos se burlaron y otros dijeron: «Sobre esto ya te oiremos otra vez.»
Y así Pablo salió de en medio de ellos. Mas algunos creyeron, juntándose con él; entre los cuales estaba Dionisio el areopagita, una mujer llamada Dámaris, y otros con ellos.



Pues eso.... la resurrección descentra a los incrédulos. Lo que para unos, los que hemos recibido el don de la fe, es gloria, para los que se niegan a creer es condenación. Mas a ti y a todos los que como tú se niegan a aceptar la verdad, sigue vigente el llamado "ven y ve" (Jn 1,46). Se os ha dado testimonio de la vida, obras, muerte y resurrección de Cristo. No tenéis excusa para no aceptar dicha revelación.


2ª Pe 2,1-2
Hubo también en el pueblo falsos profetas, como habrá entre vosotros falsos maestros que introducirán herejías perniciosas y que, negando al Dueño que los adquirió, atraerán sobre sí una rápida destrucción. Muchos seguirán su libertinaje y, por causa de ellos, el Camino de la verdad será difamado.
2ª Tim 4,3
Porque vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la doctrina sana, sino que, arrastrados por su propias pasiones, se harán con un montón de maestros por el prurito de oír novedades.
Tito 3,10-11
Rehusa al hombre hereje, después de una y otra amonestación; ten por cierto que el tal es trastornado, y peca, siendo condenado de su propio juicio.
Por tanto, la resurrección no es una teoría, sino una realidad histórica revelada por el Hombre Jesucristo mediante su “pascua", su “paso", que ha abierto una “nueva vía” entre la tierra y el Cielo (cf. Hb 10,20). No es un mito ni un sueño, no es una visión ni una utopía, no es una fábula, sino un acontecimiento único e irrepetible: Jesús de Nazaret, hijo de María, que en el crepúsculo del Viernes fue bajado de la cruz y sepultado, ha salido vencedor de la tumba.
En realidad basta con leerse los evangelios para comprender que la “literalidad” de la resurrección es un hecho sobre el que gira toda la Iglesia. Pero es bien sabido que los deconstructores del catolicismo se pasan por el forro la norma tomista “Omnes sensus (sc. sacrae Scripturae) fundentur super litteralem” (S. Tomás de Aquino., s.th. 1,1,10, ad 1) y huyen de la literalidad de la Escritura siempre que se encuentran algo de carácter sobrenatural en la misma. Y dado que desde hace décadas no pocos de nuestros Pastores son tan “buenos”, tan “caritativos”, tan “misericordiosos", tan “caritativa” y, en definitiva, tan permisivos con los falsos maestros que conducen al rebaño hacia la pérdida de su fe, pues el dogma de la resurrección de Cristo, sin el cual, en palabras de San Pablo, “vana es nuestra fe” (1. ª Cor 15,14-17).

De poco vale que el Papa confiese verdades eternas si son tantos los Pastores sagrados que toleran y a veces promueven a quienes las niegan. La labor del buen pastor no consiste sólo en llevar a las ovejas a los verdes pastos de la sana doctrina, sino expulsar del rebaño, a pedradas si es necesario, a los lobos que se alimentan de ellas. La verdad no se defiende sólo proclamándola sino plantando cara a la mentira.

¿Harán caso a los apóstoles sus sucesores en nuestro tiempo? Ojalá lo vean nuestros ojos.